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Mocasines ergonómicos argentinos que se exportan a México, Chile y Uruguay

Minoli es una marca argentina de mocasines ergonómicos y accesorios de bebé que surgió en 2015 cuando Verónica Aldazábal estaba embarazada de Olivia, su primera hija, y se dio cuenta de que en el mercado no había opciones de calzados con suela blanda, cómodos y que se ajusten correctamente al pie de un bebé. 

 

Esta necesidad, combinada con su formación en moda, la llevó a crear su propio emprendimiento en asociación con su madre y su hermana, Verónica y Belén.

 

Juntas se embarcaron en un proyecto familiar concebido bajo el nombre de “Minoli” -que deriva de “Mini Olivia”-, que hoy tiene presencia en Argentina y México.

 

En 2015, con una inversión inicial de $1.500, las tres emprendedoras consiguieron unos pocos metros de tela y pusieron manos a la obra, utilizando el pie de Olivia como la guía para todos los moldes.

 

Así, crearon el que hoy es todavía su bestseller: “Son los primeros mocasines de estilo para bebés hechos a mano en el país. Promovemos el uso de zapatos blandos para lograr el desarrollo normal de los pies. Cada diseño cuenta con una plantilla fina para que sean aún más cómodos y un elástico en la abertura para que se ajusten correctamente y no se salgan.  Además, utilizamos cuero ecológico porque el natural posee cromo, que es tóxico para el bebe”, indica Verónica Aldazabal, fundadora de Minoli.

 

Madre e hijas formaron un equipo muy bien complementado: Belén estudió Administración de Empresas y es apasionada por los números, Verónica siempre fue una apasionada de la moda y es quien se encarga de comunicar la imagen de marca y desarrollar la creatividad. En tanto, su madre Verónica diseña y aporta la fuerza de la experiencia emprendedora, tras haber realizado varios proyectos propios anteriormente.

 

El primer gran hito del negocio familiar fue lograr aquel anhelado calzado ergonómico para bebés, que era poco común en Argentina. Empezaron vendiendo los productos en junio de 2015 a través de Facebook, la red social más fuerte en aquel momento y al mes siguiente lanzaron su propia tienda nube.

 

“Pasábamos largas noches preparando los pedidos para enviar al día siguiente. Siempre priorizamos la rapidez en la entrega para brindar el mejor servicio posible. Tener un e-commerce propio fue una de las mejores herramientas que adquirimos, ya que la plataforma nos permitía tener una web profesional con múltiples opciones de envío, cobro y gestión. Nos ayudó a potenciar nuestras ventas y llegar a más mercados”, dice Belén Aldazábal.

 

Con una demanda cada vez más creciente el equipo comenzó a extenderse. Así, para satisfacer las necesidades de producción de Minoli, las emprendedoras se vincularon con la fundación Yo no fui, la cual tiene por objetivo reinsertar a ex presidiarias en el sistema laboral.

 

“Emprender genera miedos y conlleva riesgos, pero es un camino hermoso y contagioso. Tal es el caso de Nancy, una colaboradora de Yo no fui que trabajó codo a codo con nosotras mucho tiempo hasta que decidió seguir su búsqueda personal y montar su propio taller. Para nosotras fue algo mágico ver cómo crecimos a la par”, detalla indica Verónica.

 

Cada suceso fue logrando que Minoli se convierta en una marca cada vez mejor posicionada en el país, pero para estas tres mujeres todavía había mucho más por lograr. En agosto de 2018 decidieron renovar la tienda online de la marca y se embarcaron en un proceso de customización y personalización.

 

Por otro lado, llevaron sus productos a participar en bazares de Argentina. El primero fue en Puro Diseño, donde ganaron el premio al Mejor Stand.

 

Con cada vez más logros alcanzados, aún sentían que les faltaba coronar su negocio con un local físico. Así, el 15 de julio de 2018 inauguraron su primer showroom, el cual no sólo incluía la venta de calzado para bebés, sino también accesorios.

 

«Los zapatitos ergonomicos no solo cumplían la función de vestir al niño, sino que estaban pensados para que sus pies se desarrollen de la manera correcta, lo que generó que varias pediatras y traumatólogos las recomendaran», dicen.

 

El lanzamiento en México en 2021 fue otro de los grandes saltos, motivadas por la experiencia y la curva de aprendizaje recorrida, pero expectantes por el ingreso a un mercado totalmente ajeno.

 

“Tuvimos que ampliar la oferta de productos y aprender nuevas nomenclaturas para adaptarnos al público mexicano. Sin embargo, no quisimos cambiar los colores que nos representan y mantuvimos el estilo nórdico que nos caracteriza, rompiendo con la gama de colores clásica preferida por los consumidores de ese país”, comenta Belén.

 

Minoli hoy se encuentra en pleno auge de crecimiento y con planes de expandirse a Uruguay y a Chile a través de franquicias.-

 

 

 

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