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Pymes ante el problema de incorporación de tecnología e IA

Entre los desafíos que se les presentan a las pymes se encuentran resolver cómo incorporar tecnología, inteligencia artificial y nuevas herramientas de gestión sin perder capacidad de decisión ni competitividad.

 

Esto, más allá que las principales preocupaciones son la carga impositiva, la debilidad del consumo y las dificultades para expandir inversiones, según una encuesta reciente de IDEA realizada entre 218 directivos de empresas, que reveló que el 80% espera una mejora de la situación económica dentro de un año y que el 74% proyecta crecimiento del PBI. 

 

Asimismo, la utilización de la capacidad instalada permanece lejos de niveles considerados óptimos en numerosas ramas manufactureras y persisten interrogantes sobre la capacidad de generar empleo de calidad en una economía cada vez más apoyada en actividades primarias y de servicios.

 

En ese escenario, la transformación tecnológica empieza a ocupar un lugar cada vez más relevante dentro de las decisiones empresariales. Ya no se trata únicamente de incorporar herramientas digitales, sino de comprender cómo utilizarlas para mejorar productividad, organización comercial y capacidad de respuesta frente a mercados más exigentes.

 

Para Mauro Zicarelli, cofundador y CEO de la consultora Delenio, una parte importante de los desafíos que enfrentan las Pymes durante esta etapa tiene menos relación con la falta de información que con la capacidad de convertirla en decisiones concretas.

 

«Muchas empresas incorporaron sistemas, reportes, CRM y herramientas digitales, pero siguen teniendo dificultades para responder preguntas básicas sobre su negocio. Qué clientes priorizar, dónde están las mejores oportunidades comerciales o qué acciones generan resultados sigue siendo un desafío para muchas organizaciones», sostiene.

 

La percepción encuentra respaldo en distintos estudios sobre adopción tecnológica. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Adopción de Inteligencia Artificial en Pequeñas y Medianas Empresas Argentinas, elaborada por el Nodo Argentino de Inteligencia Artificial (nadIA), una iniciativa impulsada por el Centro para la Evaluación de Políticas basadas en Evidencia (CEPE) de la Universidad Torcuato Di Tella y Fundar, el 41,6% de las pymes relevadas ya utiliza al menos una tecnología de inteligencia artificial.

 

Sin embargo, la investigación advierte que la mayoría de las firmas todavía se encuentra en etapas iniciales de adopción y que persisten importantes desafíos vinculados a capacidades internas, gobernanza y aprovechamiento efectivo de las herramientas disponibles.

 

El dato resulta especialmente significativo porque muestra que la discusión ya no pasa exclusivamente por adoptar tecnología. El desafío aparece cuando las organizaciones intentan transformar esas herramientas en mejoras concretas de productividad, ventas o eficiencia operativa.

 

«Existe cierta tendencia a pensar que la inteligencia artificial va a resolver automáticamente problemas de gestión o de organización comercial. Nuestra experiencia muestra algo distinto. Cuando los procesos están desordenados, la tecnología acelera tareas, pero no necesariamente mejora las decisiones», afirma Zicarelli.

 

Por lo que sostiene que uno de los errores más frecuentes consiste en abordar la inteligencia artificial únicamente desde una lógica tecnológica. Antes de automatizar procesos, señalan, muchas empresas necesitan ordenar información, definir criterios comerciales, profesionalizar metodologías de trabajo y generar mecanismos consistentes para registrar y utilizar conocimiento interno.

 

La cuestión adquiere especial relevancia para las pymes donde la información estratégica suele estar distribuida entre vendedores, responsables técnicos, áreas administrativas y dueños de empresa.

 

En muchos casos, el crecimiento alcanzado durante años de esfuerzo comercial termina chocando contra limitaciones vinculadas a la falta de procesos escalables o sistemas de gestión integrados.

 

Emiliano Marchiori, fundador de Delenio y director de Asistencia Artificial de la firma, considera que el principal aporte de las nuevas herramientas consiste en ampliar capacidades humanas más que en reemplazarlas.

 

«Lo importante no es reemplazar personas, sino ayudarlas a tomar mejores decisiones, comprender mejor a los clientes y dedicar más tiempo a actividades que generan valor», explica.

 

 

“La tecnología no tiene la capacidad de resolver por sí sola los problemas estructurales del sector, pero ignorarla tampoco aparece como una opción viable. Por el contrario, las empresas que posterguen decisiones vinculadas con la organización de sus datos, la modernización de sus procesos comerciales o la incorporación estratégica de nuevas herramientas corren el riesgo de enfrentar esas dificultades tradicionales con menos capacidades, menor productividad y menor velocidad de adaptación que sus competidores”, advierte Marchiori.-

 

 

 

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