Se detectaron con claridad los principales puntos de dolor que atraviesan las pequeñas y medianas empresas en 2025, tanto en su frente interno como en el externo, en un relevamiento reciente que abarcó a 70 pymes de distintas regiones del país, confeccionado por Pyme On Line.
La fotografía que surge de este estudio confirma un escenario desafiante, donde la presión impositiva y la caída del consumo dominan la agenda de preocupaciones.
Entre los factores externos, las pymes señalan a los impuestos y tasas, junto con el retroceso en el consumo, como los mayores obstáculos para sostener su actividad.
A esto se suma la inestabilidad cambiaria, que aparece en el tercer lugar, marcando la sensibilidad del sector frente a los vaivenes del dólar.
En el plano interno, la rentabilidad acotada y el bajo volumen de ventas concentran las principales tensiones.
El cálculo de costos también se repite entre los desafíos, con excepción del AMBA, donde se destaca más la dificultad de sostener ventas que el control de estructuras de gastos, lo que sugiere diferencias en el grado de profesionalización administrativa según la región.
La comparación por rubros revela matices relevantes. Entre las firmas que comercializan productos, los problemas con las importaciones, el avance de plataformas extranjeras y la cotización del dólar emergen como factores de peso.
En cambio, para las pymes de servicios, la falta de acceso al crédito aparece con mayor fuerza, posicionándose como un condicionante clave para su crecimiento.
El estudio también indagó en las medidas que las empresas adoptan para enfrentar este panorama. La reducción de gastos operativos encabeza las estrategias más extendidas, en un intento por ganar aire financiero. A ella se suman la disminución de horas laborales o de personal, así como la diversificación de la oferta de productos o servicios.
Mientras las pymes de servicios se muestran más proclives a ajustar sus estructuras de personal y optimizar costos, las que venden productos buscan alternativas en la diversificación, apostando a ampliar su portfolio como respuesta a la retracción del mercado.
El mapa que surge de este relevamiento confirma que, aunque los problemas son compartidos en gran medida, las respuestas varían según región y rubro.
La conjunción de factores externos como la presión tributaria e internos como la rentabilidad limitada obliga a las pymes a desplegar estrategias defensivas, con distintos grados de innovación y resiliencia.
En definitiva, el 2025 se presenta como un año de tensiones para las pequeñas y medianas empresas argentinas, donde la capacidad de adaptación y el diseño de estrategias específicas serán determinantes para sostenerse en un escenario económico volátil y complejo.-







