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LEGO: un emprendimiento exitoso que ya no es un juego

LEGO comenzó como una pequeña carpintería en Billund, Dinamarca, fundada por Ole Kirk Kristiansen en 1916, y hoy es la empresa icónica y más grande a nivel mundial de los ladrillos plásticos de juguete que permiten construir una infinidad de diseños, muchos asociados a rubros, personajes y películas exitosas.

 

De hecho, en 2024 registró ingresos por casi 10.000 millones de euros.

 

Proveniente de una familia humilde, Ole se formó como ebanista y, tras trabajar en varios países, regresó a su pueblo natal con la intención de emprender su propio negocio. Al principio, la empresa se enfocaba en la producción de muebles, pero una serie de adversidades, incluida una grave crisis económica y un incendio accidental provocado por sus hijos, pusieron a prueba su resiliencia.

 

Ante la difícil situación económica de los años 30, Kristiansen diversificó su producción incluyendo juguetes de madera. Estos artículos, aunque inicialmente modestos, comenzaron a ganar popularidad, sobre todo cuando un yo-yo de moda disparó temporalmente las ventas.

 

En 1934, viendo el potencial de esta nueva línea, renombró su empresa como LEGO, acrónimo de la frase danesa «Leg Godt», que significa «jugar bien», una elección que también coincidía con el significado en latín de «ensamblar«.

 

Durante la Segunda Guerra Mundial, la escasez de materiales fortaleció el negocio de los juguetes de madera, pero en 1942 otro incendio destruyó por completo la fábrica.

 

Ole, lejos de rendirse, reconstruyó las instalaciones, esta vez con una línea de producción moderna, demostrando una vez más su capacidad de adaptarse y liderar en tiempos de crisis. Fue un paso decisivo hacia una mayor industrialización del negocio.

 

El cambio definitivo ocurrió en la posguerra, cuando la empresa invirtió fuertemente en una máquina de moldeo por inyección de plástico, a pesar del elevado costo.

 

Con este nuevo recurso, LEGO comenzó a fabricar sus primeros bloques de plástico, inspirados en un diseño británico, pero adaptados por los Kristiansen. Aunque inicialmente no fueron un éxito rotundo, el concepto evolucionó hasta convertirse en el pilar central del negocio.

 

En los años 50, bajo el liderazgo del hijo de Ole, Godtfred, se registró la marca LEGO y se inició un proceso de expansión internacional. Se mejoró el sistema de ensamblaje de las piezas, lo que las hizo más estables y atractivas para los consumidores. También se introdujeron prácticas modernas de gestión, como el análisis de mercado y la producción de catálogos con fotos, sentando las bases de una marca global.

 

La internacionalización continuó en los años 60, cuando LEGO inventó la rueda de juguete, ampliando las posibilidades de construcción. Con el auge del plástico y la destrucción de los juguetes de madera en otro incendio, la empresa decidió abandonar definitivamente la madera.

 

También firmaron un acuerdo con Samsonite para penetrar en el mercado estadounidense, y fundaron el primer parque temático Legoland, que atrajo a cientos de miles de visitantes desde su inauguración.

 

En los años ´70 y ´80, LEGO se expandió aún más, llegando a nuevos continentes y lanzando líneas temáticas cada vez más complejas.

 

La tercera generación de la familia, Kjeld, se incorporó a la dirección, mientras la compañía seguía innovando y creciendo.

 

Sin embargo, en los ´90 comenzaron los problemas: la diversificación hacia otros sectores como parques, moda y videojuegos fue desastrosa financieramente.

 

A comienzos del siglo XXI, LEGO enfrentaba una grave crisis. Tenía una deuda de 800 millones de dólares y pérdidas diarias millonarias. La dirección fue asumida por un joven consultor, Vig Knudstorp, quien aplicó una estrategia de reducción de costes, venta de activos no rentables, externalización de la producción y enfoque en los productos más exitosos.

 

La empresa también empezó a centrarse en un nuevo público: los adultos nostálgicos.

 

Gracias a estas decisiones, LEGO logró recuperarse. En 2005 volvió a ser rentable y en los años siguientes se consolidó con colaboraciones estratégicas con marcas como Star Wars, Harry Potter, Ferrari o Adidas.

 

Aprovechó también el fenómeno del cine con el éxito mundial de «La LEGO Película» en 2014, que recaudó 500 millones de dólares y catapultó el reconocimiento de la marca a niveles inéditos.

 

Hoy en día, LEGO es un gigante global del entretenimiento. En 2024, alcanzó casi 10.000 millones de euros en ingresos y más de 2.000 millones en beneficios.

 

Así, de una humilde carpintería, LEGO se transformó en la juguetera más grande del mundo, compitiendo con éxito en el exigente y cambiante mercado de la diversión.-

 

 

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