Las empresas españolas cerraron el segundo trimestre con un fuerte repunte de su cifra de negocios. En junio, la facturación aumentó un 8,9% interanual, cuatro puntos más que en mayo, según los últimos datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística (INE).
El crecimiento se produjo en los cuatro grandes sectores analizados.
El comercio lideró el avance, con un incremento del 9,4%, seguido de la industria, cuya facturación aumentó un 9,2%. También crecieron el suministro de energía eléctrica, agua, saneamiento y gestión de residuos (8,1%) y los servicios no financieros de mercado (7,7%).
Con este resultado, el Índice de Cifra de Negocios Empresarial (ICNE) encadena cuatro meses consecutivos de crecimiento interanual. Tras avanzar un 7,8% en marzo y un 8,8% en abril, la facturación se moderó al 4,9% en mayo para volver a acelerarse en junio.
Crecimiento que debe analizarse con cautela
Para las pymes y los autónomos, el dato supone una señal positiva sobre la evolución general de la demanda, pero no implica que todos los negocios hayan aumentado sus ventas en la misma proporción. El índice del INE refleja la evolución agregada de la facturación empresarial y no distingue entre grandes compañías, pymes y trabajadores por cuenta propia.
Además, facturar más no significa necesariamente obtener mayores beneficios. El indicador recoge los ingresos derivados de las ventas, pero no los costes asociados a la actividad. El aumento de los gastos de personal, suministros, alquileres o mercancías puede reducir los márgenes incluso cuando los ingresos crecen.
Tampoco el dato permite determinar por sí solo si el incremento de la facturación responde a un mayor volumen de ventas, a una subida de precios o a una combinación de ambos factores.
Crecimiento se modera al corregir los efectos estacionales
La evolución fue más moderada al eliminar los efectos estacionales y de calendario. En esta serie corregida, la facturación empresarial creció un 6% interanual en junio, frente al 7,6% de mayo.
En términos mensuales, el avance fue de apenas un 0,2% respecto a mayo, aunque permitió mejorar el descenso mensual del 0,2% registrado entonces.
Para las pequeñas empresas, el dato confirma un escenario de crecimiento de la actividad empresarial, aunque también pone de relieve la importancia de analizar no solo cuánto se factura, sino cuánto cuesta generar esas ventas y qué margen queda finalmente en el negocio.-







