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El origen de los emprendimientos siempre gira alrededor de la pasión y la voluntad de los emprendedores por concretar sus sueños. Sin embargo, a medida que este sueño va creciendo, la pasión y la voluntad dejan de ser el único motor de progreso, y la profesionalización comienza a ser la herramienta que marca la diferencia entre la transformación de este emprendimiento en una empresa sustentable económicamente, y los pequeños emprendimientos que, poco a poco, desaparecen, o que no pasan de ser pequeñas empresas poco rentables.
La profesionalización de los emprendimientos está sesgada por las características de los emprendedores a nivel nacional. Para entenderlas, hay que tener en cuenta algunos datos estadísticos que muestran estos principales rasgos. El Global Entrepreneurship Monitor ubica a la Argentina junto con Japón, Finlandia y Corea como los países donde los emprendedores tienen el menor nivel educativo. En el caso puntual de la Argentina, el organismo declara que un 15% de los emprendedores tiene estudios universitarios completos y un 9% estudios terciarios completos, es decir, el 76% de los emprendedores no han accedido a una formación post secundaria.
A medida que los pequeños emprendimientos se van desarrollando, comienzan a aparecer las necesidades de profesionalización y los emprendedores se hacen algunas preguntas de rigor al respecto. Estas preguntas son, básicamente, cuándo y cómo empezar a consolidar el proyecto para que el proceso resulte exitoso.
Una de las grandes preguntas a esta necesidad gira alrededor del momento en que se debe comenzar con el proceso de profesionalización. La respuesta a esta pregunta está relacionada con la idea de que la profesionalización de una pequeña empresa es similar a “ordenar la casa”. Dicho de otra manera, es el momento en el que los fundadores deciden que deben dejar de hacer todo ellos mismos, con el desorden que se origina en la falta de tiempo, y comienzan a pensar en la necesidad de dividir su empresa en áreas funcionales y a designar responsables especialistas en las mismas.
La otra gran pregunta que surge en la profesionalización es cómo hacerla. Es decir, cuáles son los pasos que hacen que el proceso concluya exitosamente. Las principales etapas para este camino son las siguientes:
- Determinación de la cadena de valor.
- Determinación de las áreas o posiciones a profesionalizar.
- Búsqueda de las personas más competentes para los distintos puestos de trabajo.
- Definición de los estándares de profesionalización en las áreas claves de las empresas.
- Determinación de los costos del proceso.
- Definir instrumentos de control interno para controlar los resultados de la empresa.
Para seguir estos pasos son necesarias altas dosis de autocrítica y autocuestionamiento por parte de los noveles empresarios, que en muchos casos manejan estas empresas con su familia y amigos y que, a partir de esta decisión estratégica, la manejarán con personas que hayan adquirido capacidades profesionales para gestionar estas firmas jóvenes con aspiraciones de crecimiento.
La profesionalización de las pymes es un proceso en el cual los emprendedores o desarrolladores de empresas deben cambiar la espontaneidad, el instinto y la administración, que son propios de la gestión no profesional, por elementos inherentes a las empresas como planificación, visión y gestión.-
(*)Docente de UADE Business School.
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