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El ámbito laboral también puede ser un lugar en el que estemos expuestos a situaciones de emergencia. Saber cómo reaccionar en esas situaciones puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. No sólo en la industria donde los empleados operan maquinaria pesada, productos tóxicos, herramientas de corte, entre otras, ocurren situaciones que requieren de la intervención de compañeros entrenados. Muchas veces, también ocurren situaciones de emergencia en los sectores administrativos, y por ello, el entrenamiento en emergencias, socorrismo y rescate deberían estar disponibles para todos los grupos, sea cual sea su sector de trabajo.
Independientemente de las actividades que se desarrollen, debemos tener en claro algunos puntos. Siempre que se produzca una situación de emergencia revise el lugar, intente averiguar que ocurrió y verificar si hay personas afectadas, determine si existe algún peligro que haga que el lugar no sea seguro para usted, y recuerde esto: “Héroes muertos no salvan vidas”. Si es así, limítese a llamar a los servicios de emergencias y manténgase a resguardo, sino preste ayuda de acuerdo a su nivel de entrenamiento.
Conozca el número de emergencias que se corresponda con las diferentes situaciones en el lugar en el que usted se encuentra. Podría ser el 107 para emergencias médicas (ambulancia), el 911 para emergencias relacionadas con la seguridad (policía), o el 100 para emergencias relacionadas con el fuego, personas atrapadas o situaciones especiales (bomberos). O bien, otros números telefónicos según sea el caso, como por ejemplo el número de su sistema de emergencias privado o el número de emergencias de la autopista por la que transita. Cuando se comunique con alguno de ellos, mantenga la calma, transmita toda la información obtenida y consultada con la mayor precisión posible: situación, cantidad de afectados, ubicación. Y siga las instrucciones recibidas.
Recuerde que las situaciones que ponen en peligro la vida de una persona son las que afectan sus funciones vitales (hemorragias, dificultad o falta de respiración, enfermedades cardiovasculares, etcétera), tanto sea por enfermedades como por lesiones. Aplicar presión directa sobre una herida para controlar un sangrado, reconocer que una persona inconsciente acostada boca arriba corre riesgo de morir por una obstrucción de su vía respiratoria (por la relajación de su lengua), y que, simplemente, llevando su cabeza hacia atrás o poniéndola de costado lo evitamos.
También se debe interpretar que cualquier dolor por encima del ombligo (sin una causa externa justificada) en una persona mayor a 30 años, y con algún factor de riesgo (fumadora, con colesterol elevado, alta presión, sedentaria, con sobrepeso y/o con stress), es un ataque cardíaco (hasta que se demuestre lo contrario), y que necesita con urgencia ser examinado por un médico. Son todas técnicas fáciles de aprender, sencillas y rápidas de realizar, y según el caso, pueden ser una importante ayuda para la persona necesitada.
Capacítese usted y capacite a su personal en primeros auxilios: “Cualquiera puede necesitarlos, todos pueden hacerlos…”.
Algunos consejos:
Hemorragias
- Para controlar una hemorragia activa, aplique presión directa con la parte plana de los dedos, o de la palma de las manos, sobre un vendaje estéril o un apósito limpio.
- En caso de tener que controlar dos, o más, hemorragias activas al mismo tiempo, realice uno o varios vendajes compresivos.
- En el sangrado nasal, haga que la persona se incline hacia adelante y comprima las alas de la nariz con el dedo pulgar y el dedo índice.
Quemaduras
- Enfríe la quemadura con agua fría, no helada, por lo menos hasta que se alivie el dolor (probablemente entre 15 a 30 minutos).
- Retire todas las prendas de vestir y las alhajas que no estén adheridas y se puedan quitar de la zona quemada sin ejercer fuerza.
- Deje intactas las ampollas.
- Cubra la zona quemada con un vendaje limpio y seco. O con una bolsa o film plástico.
- No aplique lociones, cremas, ungüentos o remedios caseros en la región quemada.
Alteraciones por el calor
- Lleve a la persona a descansar a un lugar fresco.
- Sáquele toda la ropa que pueda.
- Enfríela con paños de agua fría.
- Si está lúcida dele de beber agua en pequeños sorbos.
- Si tiene más de 39 ºC de fiebre, enfríe con hielo envuelto en las axilas, cuello e ingle.
- Llame al SEM (Servicio de Emergencias) o traslade al hospital.
Alteraciones por el frío
- Lleve a la persona a un lugar templado.
- Sáquele toda la ropa húmeda o mojada.
- Abríguela.
- Si está lúcida, dele de beber infusiones calientes de a pequeños sorbos.
- Llame al SEM (Servicio de Emergencias) o traslade al hospital.
Lesiones musculoesqueléticas
- Evite el movimiento de la parte afectada.
- Si es posible, llame al SEM y espere en el lugar.
- Si puede, retire todo aquello que apriete o impida la circulación.
- Si el SEM no llega y debe trasladarla, inmovilice la lesión con los materiales disponibles.
- Si hay una herida, trátela como siempre.
- Coloque hielo sobre la lesión. Nunca en forma directa. No más de 20 minutos por vez.
- Traslade a un centro con servicio de traumatología de guardia.
Aquí algunos consejos sobre otras situaciones que puedan ocurrir:
*Sabías que ante un desmayo no debe proporcionarle sal, ni azúcar, a la persona? En lugar de eso, acostar a la persona y esperar a que se recupere sola. El cuerpo compensa sólo la falta de oxígeno en el cerebro por lo que, si se mantiene acostado, se le va a hacer más fácil al corazón bombear, y así redistribuir la sangre oxigenada a todos los órganos.
*Si alguien se está asfixiando porque se atragantó con algún objeto extraño, hay que ponerle los dedos en la garganta. Eso haría que el objeto se vaya más abajo. Si está tosiendo, incentívelo a que lo siga haciendo, porque ésa es la manera que tiene el cuerpo de expulsar los objetos que obstruyen el paso de oxígeno. Una vez que dejó de toser, y si sigue sin respirar y cambia el color su piel, realizar la maniobra de Heimlich, conocida también como "estocada abdominal".
*Nunca jamás se debe mover a alguien después de un accidente de tránsito, aun si no está respirando. Está muy bien preocuparse por una posible herida en la columna (algo que haría el 43% de las personas involucradas en un hecho de esa naturaleza), pero es más importante asegurarse que la persona respire. Si está inconsciente, compruebe que sus vías respiratorias estén libres inclinándole la cabeza hacia atrás y levantando levemente su mentón. Aunque haya riesgo de lesión cervical, siempre hay que priorizar las vías respiratorias.-
(*)y Ezequiel Garófalo de Maid in Argentina.
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