Denari Rodríguez es una pyme que realiza diseños, moldería, producción y comercialización de indumentaria femenina en tejido de punto. La vende en diversos locales multimarca del interior del país. Nació en 1998, de la mano de dos estudiantes de la carrera diseño de indumentaria y textil de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Paula Denari y Valeria Rodríguez, creadoras de la marca, hablaron con Negocios y Pymes.
NyP-¿Cuándo y por qué causas nació este emprendimiento?
PD-El emprendimiento nació en marzo de 1998. Estábamos terminando de cursar la carrera diseño de indumentaria y textil en la Universidad de Buenos Aires, cuando, casi jugando, se nos ocurrió empezar a hacer ropa y comercializarla. Primero, lo hicimos de manera piloto con mucha ayuda de nuestras familias, fuimos vendiéndoles a nuestras amigas, y con el paso del tiempo nos perfeccionamos, crecimos y pasamos a vender por mayor a locales. Empezamos a pensar las cosas de manera más programada y delegando tareas (al principio hacíamos todo nosotras), hasta llegar a ser lo que somos hoy.
-¿Por qué eligió el segmento de los vestidos para mujer?
No es que sólo elegimos el segmento vestidos para mujer, también hacemos remeras y polleras, pero sí priorizamos los vestidos. Nos damos cuenta que hay un nicho, ya que a los locales mayoristas les resulta muy complicado encontrarlos, por lo que vienen a nosotras a buscarlos. Por otro lado, los vestidos le resuelven todos los problemas a la mujer, librándola de pensar el “¿Con qué combino esto?”.
-¿Cuántos y qué tipo de productos ofrece y en cuáles se especializa?
Hoy producimos, básicamente, remeras de modal y viscosa, polleras, pantalones, sweaters y, prioritariamente, vestidos. El 90% de la producción la fabricamos con tejido de punto.
-¿Ustedes fabrican los productos o son confeccionados por terceros?
Todos los procesos se realizan en el estudio, con excepción de los tejidos de lana que los realizan tejedoras externas.
-¿Por medio de qué vías comercializan a sus artículos? ¿A qué lugares llegan?
Los clientes nos contactan por la Web o por recomendaciones de otras clientas. Además, una vez por año estamos en la feria Puro Diseño, que nos brinda la apertura al público mayorista y minorista de manera masiva.
Nuestra marca se encuentra en muchos lugares del interior, como Tandil, Azul, Olavarría, Salta, San Antonio de Areco, Rosario, Tucumán, Laborde (Córdoba), Corrientes, City Bell, Martínez, y por supuesto, en Capital Federal. Son todos locales que apuntan al diseño y a lo exclusivo. Por el momento no tenemos local propio. Contamos con un showroom en Barrio Norte, donde tenemos la posibilidad de tener una relación más cercana con nuestras clientas.
-¿Cuáles son las claves para permanecer en este rubro?
Las claves para permanecer en el rubro son, básicamente, tener un buen diseño, diferente a lo que se ve en el resto de las marcas y de lo que se encuentra masivamente. Tratamos de acatar la tendencia de manera controlada para poder diferenciarnos del resto, respetando nuestro estilo y nuestros sellos distintivos, generando un valor agregado a partir de lo artesanal. Y lo más importante, cuidando la calidad de cada prenda casi como si fueran de alta costura.
-¿A qué tipo de cliente apunta y qué necesidades observa que posee? ¿Qué le demanda?
Apuntamos a mujeres que rondan los 25 años para arriba, que necesitan estar arregladas de la mañana a la noche, por eso nuestras prendas tienen esa versatilidad. Muchas de nuestras clientas ya son mamás, como nosotras, y sus cuerpos van cambiando, por eso es ropa para mujeres reales, con necesidades de verse bien, favorecidas y cómodas con lo que se ponen. Y para lograr esos modelos, cada prenda que realizamos nos la probamos nosotras, que estamos dentro de ese público.
-¿Cómo es la competencia y cómo se diferencia para competir?
Dentro del rubro ropa de diseño, cada uno se diferencia por su estilo y su sello personal. A esto le sumamos buena calidad, tanto en materiales como en confección.
-¿Qué dificultades enfrentó en la consolidación del emprendimiento?
Las dificultades en la consolidación fueron y son muchas. Las constantes crisis a las que se enfrenta el país hacen que tengamos muchísimo cuidado a la hora de plantear un crecimiento. Por un lado, es muy difícil la permanencia y continuidad de los locales a los que les vendemos, y eso hace que tengamos que buscar continuamente nuevos clientes. Y por otro lado, cada vez es más complicado conseguir buenos géneros ya que hay muchas trabas para las importaciones, y la industria nacional no logra cubrir la demanda.
-¿Cómo las superó?
Tratando de captar clientes de diferentes maneras, por la página Web, por Facebook o recomendaciones, y participando en ferias. Pero lo importante es poder mantenerlos y cuidarlos.
-¿Cómo se financia?
Nos autofinanciamos con lo que vendemos: volvemos a comprar y así sucesivamente, tratamos de ser prolijas en eso.
-¿Qué equivocaciones cometió? ¿Cómo las corrigió?
Algunas equivocaciones que cometimos fueron, por ejemplo, tratar de mantener el nivel de producción en invierno, sabiendo que se vende menos que en verano. Con lo cual, nos quedaba bastante stock y había que liquidarlo a bajos precios. Lo superamos tratando de ser coherentes con lo que sabemos que podemos vender, haciendo menos producción.
-¿Cuáles son sus planes a futuro?
A futuro nos gustaría tener un local propio. Pero para eso esperamos que la economía se estabilice un poco.
-¿Qué consejos le daría a un emprendedor que recién está comenzando para que se equivoque lo menos posible?
Como consejos diría que para sobrevivir en este mundo hay que ser cauteloso y moverse con cuidado, dando pasos cortos y firmes.-
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