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Nota Central: Sector
Libros pensados para los más chicos

Remolino es una editorial infantil argentina que publica libros de contenidos propios. Tiene 35 títulos en el mercado. Nació en 2003, en la Ciudad de Buenos Aires, de la mano de dos ex compañeros de trabajo que se quedaron sin empleo a causa de la crisis. Ellos siempre estuvieron vinculados al arte y producción gráfica.

Eduardo Ruiz y Fernando Pittaluga, socios del emprendimiento, hablaron con Negocios y Pymes.

NyP-¿Cuándo y por qué causas nació esta firma?
ER-Nacimos en 2003, en Capital Federal, luego de la crisis del país y de la pérdida de nuestros trabajos en Emecé Editores, donde trabajábamos en arte y producción. Creímos que teníamos una oportunidad de generar un proyecto editorial propio y exitoso.

-¿Por qué eligieron el sector de los libros para niños?
Porque teníamos experiencia en el rubro y un par de libros ya preparados junto a Sally Johnson, nuestra autora estrella.

-¿Qué particularidades tiene este rubro?
Consideramos que el rubro infantil es muy interesante por la renovación de los pequeños lectores año a año, lo que posibilita que el fondo editorial se mantenga vivo, creando longsellers, es decir, libros de venta sostenida en el tiempo.

-¿Cómo se fueron consolidando y crecieron en este mercado?
Nuestra inversión inicial fue muy modesta. En 2003, sacamos el “Libro para chicos que están aburridos 1”, con un éxito inesperado. Alquilamos una oficina. Seguimos creciendo lenta, pero sostenidamente, con la facturación producida por los primeros títulos. Luego recibimos un subsidio del Gobierno de la Ciudad para incrementar el fondo en varios títulos más. Y así continuó la rueda virtuosa hasta hoy.

-¿Cuántos y qué tipo de productos ofrecen y en cuáles se especializan?
En este momento tenemos 35 títulos en el mercado. Son libros para primera infancia (cartoné), y de actividades didácticas y de entretenimiento.

-¿Qué procesos producen ustedes y cuáles tercerizan? ¿Qué estructura poseen?
El aspecto creativo, diseño, producción, ventas y distribución es propio. Tercerizamos el depósito y la logística. Nuestra estructura es mínima, de cinco personas en total, incluyendo a los socios.

-¿En qué tipo de comercios/canales y lugares geográficos comercializan sus productos?
Vendemos en librerías, jugueterías didácticas y grandes cadenas. Llegamos a todo el país y a varios países de Latinoamérica.

-¿Cómo y con qué "herramientas" se posicionan en este mercado tan especifico?
Creemos que nuestros valores diferenciadores son la producción de libros originales, tiernos, divertidos y didácticos, con una impronta muy personal, por diseño e ilustraciones. Así es que la marca Remolino es reconocible por los lectores pequeños y sus padres.

-¿Cuáles son las claves para permanecer en este rubro?
Actuar conservadoramente en el manejo de las inversiones y tener una buena relación entre lo artístico y lo comercial.

-¿A qué tipo de target de cliente apuntan?
Nuestro target es el público infantil general, porque queremos que nuestros libros sean disfrutables por el mayor espectro posible de chicos.

-¿Cómo compiten y se diferencian de las editoriales que apuntan al mismo sector infantil, para atraer a este tipo de cliente?
Competimos con la calidad y originalidad de nuestros productos, y el precio más ajustado posible.

-Antes comentaba que exportan, ¿a qué sitios?
Exportamos a Chile, Uruguay, Perú, Panamá, Ecuador, México y Estados Unidos.

-¿Qué dificultades enfrentaron en la consolidación del emprendimiento?
Fundamentalmente, tuvimos problemas de distribución en un comienzo. También de depósito, los libros ocupan mucho lugar. Tuvimos numerosas dificultades de impresión argentina de los libros cartoné, ya que se doblaban todos.

-¿Cómo las superaron?
Creamos una distribución propia muy efectiva, con la logística tercerizada. Hoy imprimimos los libros cartoné en China.

-¿Cómo enfrentan la situación actual del país? ¿Cómo superan los obstáculos?
Los costos suben día a día, y nos cuesta reimprimir a tiempo los libros que se agotan. Tratamos de no enloquecernos y mantener equilibrio de caja. La competencia en nuestro rubro se ha hecho cada vez más dura.

-¿Qué equivocaciones cometieron? ¿Cómo las corrigieron?
Fuimos estafados ingenuamente, en un comienzo, por un supuesto mayorista juguetero, engañados junto a muchas otras pymes. Fue un golpe comercial y psicológico importante. Hoy en día, pedimos múltiples referencias de nuestros clientes. Aunque en el mercado del libro nos conocemos todos, y nos mantenemos allí.

-¿Cómo se financian?
Con fondos propios y la buena disposición de muchos de nuestros proveedores (sobre todo las imprentas), que nos extienden generosamente los plazos de pago.

-¿Cuáles son sus planes a futuro?
Nuestros proyectos son abrir nuevas bocas de venta, ampliar nuestra distribución en el interior, y mantener una producción anual de 12 títulos, entre novedades y reimpresiones.

-¿Qué consejos le daría a un emprendedor que recién está comenzando para que se equivoque lo menos posible?
Que conozca el rubro al que vaya a dedicarse, que pregunte a sus colegas sin miedo, que sea equilibrado en sus inversiones, que mantenga criterio de caja, y que sostenga sus gastos fijos en un nivel bajo.-





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